Delito de quebrantamiento en casos de violencia de género

03/07/2020

Por todos es sabido que el delito de quebrantamiento, en cualquiera de sus modalidades: de condena, medidas de seguridad, prisión, medida cautelar, conducción o custodia del artículo 468 del Código Penal es un tipo delictivo que atenta contra la Administración de Justicia. Podríamos decir que el perjudicado u ofendido por ese comportamiento o conducta inapropiada es la propia justicia que se imparte en los Juzgados y Tribunales. Es decir, el bien jurídico protegido es el respeto de las resoluciones judiciales, al proteger el mandato constitucional que tienen jueces y magistrados: juzgar y hacer ejecutar lo juzgado. Se castiga con la pena de prisión de 6 meses a 1 año si estuvieran privados de libertad y con la pena de multa de 12 a 24 meses en los demás casos, aquella conducta realizada por un investigado, si se trata de medidas cautelares, sea cual sea su forma de adopción o por un condenado por Auto o Sentencia firme que contraviene el fallo de la resolución judicial, que le impone hacer o no hacer algo. En esos casos, se comete el delito en concepto de autor.

Para que tenga lugar un delito de quebrantamiento es necesario que se den los siguientes requisitos:

a) Un elemento objetivo, que se concreta en el incumplimiento de la pena o medida impuesta.

b) Un elemento normativo, es decir, debe existir una resolución judicial firme o una medida cautelar impuesta.

c) Un elemento subjetivo, tiene que existir una voluntad y conciencia para incumplir la pena impuesta dictada en resolución judicial firme o la medida cautelar.

 

Sin embargo, también se puede cometer el delito en calidad de cómplice o cooperador, según lo previsto en el apartado 3 del artículo 468 del Código Penal que establece que: “Los que inutilicen o perturben el funcionamiento normal de los dispositivos técnicos que hubieran sido dispuestos para controlar el cumplimiento de penas, medidas de seguridad o medidas cautelares, no los lleven consigo u omitan las medidas exigibles para mantener su correcto estado de funcionamiento, serán castigados con una pena de multa de seis a doce meses”.

En los delitos de quebrantamiento al uso, es el Ministerio Fiscal quien ostenta la acusación, sin embargo, cuando se trata de delitos de violencia de género, donde el incumplimiento de la medida afecta al bienestar y a la integridad física y moral de la víctima, las perjudicadas se personan en el procedimiento para ostentar la acusación particular y son las que aportan prueba de cargo para demostrar la comisión del delito en cuestión. De hecho, si no fuese por las denuncias de las víctimas cuando ven cómo su agresor incumple puntualmente, en algunas ocasiones y sistemáticamente en otros casos, las órdenes de alejamiento y prohibición de comunicación con ellas, estos delitos quedarían impunes, dado que no se tendría conocimiento de ellos.

Cuando tiene lugar un escenario de violencia de género, se hace especialmente relevante este tipo delictivo, pues en esos casos, nos encontramos con que no solo la Administración de Justicia se ha visto ofendida por la conducta de aquel que quebranta, sino que la víctima es ofendida directa por el comportamiento de su agresor. Lo que trae consigo una doble victimización de las perjudicadas, pues muchas veces reviven una y otra vez los episodios de violencia sufridos, ya sean malos tratos físicos o psicológicos.